Su intención es proporcionar información
respecto a las características morfológicas, físicas
y químicas de los suelos del territorio nacional.
Contenido
En esta carta se muestran los mismos marcos de referencia
que en la carta topográfica, así como otros elementos
propios de ella. En todas las escalas se señala la distribución
de los suelos, clasificados de acuerdo con el sistema FAO/UNESCO (1970)
modificado por la Dirección General de Geografía. En dicha
clasificación se indica la textura o cantidad de arena, limo
y arcilla de la parte superficial del suelo; la presencia de fases químicas
como salinidad y sodicidad; y la presencia de fases físicas como
roca o estratos cementados cercanos a la parte superficial del suelo
o fragmentos de ellos en la superficie del mismo.
Como información adicional no representada
cartográficamente, se describen las características morfológicas
de los perfiles de suelo más representativos, y se dan los datos
analíticos físicos y químicos de las muestras correspondientes
a cada uno de los horizontes o capas de dichos perfiles.
Aplicaciones
El suelo es el medio en donde las plantas obtienen los nutrientes
que requieren para su desarrollo; por tanto, el conocimiento que se tenga de
las características morfológicas, físicas y químicas
de este elemento es de capital importancia para planear su uso más racional,
especialmente en las actividades relativas a la explotación agrícola
y pecuaria y en las labores de reforestación.
Los suelos tienen procesos de desarrollo diferentes, dependiendo
del medio físico en el que se encuentran ubicados, y esos procesos determinan
una serie de características que los hacen más o menos fértiles
desde el punto de vista agrícola o pecuario. Asimismo, el suelo tiene
algunas propiedades físicas que permiten un mejor o peor drenaje interno;
este aspecto es necesario conocerlo al decidir el tipo de prácticas que
habrán de llevarse a cabo, si se quiere aprovechar este elemento de manera
racional.
Para reforestar un área, la selección del tipo
de plantas con que se deba poblar depende del conocimiento que se tenga de dichas
propiedades, dado que las plantas requieren de diferentes tipos de suelos, ya
sean ácidos o alcalinos, carbonatados o no carbonatados, arcillosos o
arenosos.
Al igual que las rocas, el suelo también constituye
parte del sustrato en el que se construyen las obras. De su conocimiento deriva
la información para elegir el tipo de maquinaria que habrá de
usarse, las características que deben tener las cimentaciones o basamentos
de las construcciones y la localización de los lugares de donde puedan
extraerse los materiales complementarios a los otros elementos usados en la
construcción.