Instituto Nacional de Estadística y Geografía
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Forma y Tamaño de la Tierra

El acto de conocer es más atractivo que el conocimiento mismo, y no es sorprendente que la imaginación humana haya atribuído a la Tierra formas simétricas muy sencillas, que van desde un cuadrado, una rueda o un tetraedro, hasta un huevo.

Una de las formas más sugestivas de la Tierra, fue la concebida por los antiguos egipcios, los cuales la percibían como un huevo.

Homero, el literato griego, decía que la Tierra era un disco redondo rodeado por el río océano.

El historiador griego Esquilo, imaginaba el mundo conocido como un bien proporcionado paralelogramo.

Los antiguos peruanos decían que el mundo era un arca con un tejado a dos aguas.

Los aztecas pensaban que el universo estaba formado por cinco cuadrados, uno en el centro (representando a la Tierra) y los otros en cada uno de sus lados (representando a los cuatro puntos cardinales).

Los hindúes creían en una Tierra hemisférica sostenida por los lomos de cuatro elefantes que a su vez descansaban sobre el caparazón hemisférico de una tortuga gigantesca que flotaba sobre las aguas del Universo.

En el siglo V a. de C., los sabios griegos advirtieron la esfericidad de la Tierra, abandonando la idea del disco plano que flotaba sobre las aguas. Los Pitagóricos y Platón fundaban su creencia en razones puramente estéticas, puesto que una esfera es la forma matemática más perfecta, la Tierra, debía tener esa forma; después de todo una esfera ofrece a la imaginación estética oportunidades irresistibles; ¡hay tantas maneras de subdividir con simetría, e incluso belleza una esfera!

Luego Aristóteles (384 - 322 a. C) estuvo de acuerdo por fundamentos exclusivamente matemáticos, y aportó algunas evidencias físicas, tal como los eclipses de luna. Posteriormente. los grandes filósofos científicos, como Plinio el Viejo (23 - 79 a. C.) y Ptolomeo (90 - 168 a. C.) dieron por supuesta y aún ampliaron esta idea de una Tierra esférica.

Una vez aceptado que la Tierra es una esfera, se dasató una ola natural de especulaciones respecto a "cuánto medía esa esfera".

Eratóstenes (275 - 194 a.C.), el más grande de los antiguos geógrafos, concibió una técnica para medir la circunferencia de la Tierra, siendo el primero en documentar la determinación del cuadrante de un meridiano.

Observo que en la ciudad de Syene, en el sur de Egipto (hoy Aswan, cerca de una enorme presa en el río Nilo) durante el solsticio de verano (21 de junio), el Sol del mediodía se reflejaba en un profundo pozo, dando a entender que estaba derecho arriba, en el cenit. Eratóstenes vivía en Alejandría, cerca de la desembocadura del río, a unos 5000 estadios al norte de Syene (el estadio, la medida de un campo de deportes, era una unidad de longitud usada por los griegos que equivalía a 185 m aprox.). Él pensaba que Syene y Alejandría se encontraban en el mismo meridiano. En Alejandría, el Sol en la misma fecha no alcanzaba de todo el cenit y los objetos verticales seguían proyectando una sombra corta. Se le ocurrió entonces que si podía medir la longitud de la sombra del sol en Alejandría a la hora en que no había sombra en Assuán, podría calcular la circunferencia de la Tierra. Con anterioridad ya se había medido la distancia entre Alejandría y Syene. Eratóstenes estableció, que la dirección del Sol del mediodía difería del cenit en un ángulo que era de 1/50 del círculo, o sea 7.2 grados y de esto concluyó que la circunferencia de la Tierra era de 250,000 estadios. El cálculo dio como resultado 11,573,750 m para el cuadrante terrestre mientras que las nuevas mediciones son aproximadamente 10,000,000 m. Entonces evaluó que la circunferencia de la Tierra medía unos 46,190 kilómetros.

Muchos otros hombres de ciencia a través de los años siguieron midiendo bajo diferentes perspectivas y con diferentes métodos el tamaño de la Tierra. En la Edad Media comienza el cuestionamiento a la esfericidad terrestre, y posteriormente surge la Academia de Ciencias francesa con su primera determinación rigurosa del radio de la Tierra, en la cual se determinaba que la Tierra tenía la forma de una esfera achatada por los polos (elipsoide de revolución); cuya diferencia de magnitud entre las circunferencias ecuatorial y polar es de 43 kilómetros.

Posteriormente, en el siglo XIX comienza a cuestionarse el modelo elipsoidal, determinándose que a pesar de que se aproxime a una elipsoide, la figura de la Tierra es, en realidad, única y recibe el nombre de geoide (que significa, precisamente, forma de la Tierra), es decir ya no se aceptaba la forma de una esfera, pero tampoco la de un elipsoide; era otra forma, algo irregular parecido a una combinación de las formas de una pelota de futbol soccer y otra de futbol americano, pero vieja y desinflada, es decir abollada.

Por lo tanto, la forma de la Tierra, es aquella que "aproximadamente" equivaldría a prolongar el nivel del mar (en estado de reposo absoluto) por debajo de los continentes y se define como "una superficie equipotencial respecto a la fuerza de la gravedad y perpendicular a su dirección". Así, tanto Gauss como Helmert, defendieron que la forma real de la Tierra es la de una de las superficies equipotenciales de su campo gravitatorio, geoide .

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